viernes, 11 de mayo de 2012

Pelillos a la mar

Quedan 7 horas y 20 minutos…
No cuento las horas para el reencuentro con mi príncipe*.. ni para partir hacia un maravilloso y exótico destino**… Cuento las horas que faltan para el infierno! Tengo cita con la depiladora.
Un completo. Piernas, ingles, axilas y bigote. Vamos, un infierno!
Esta mañana he constatado que la Ley de Murphy se aplica también al crecimiento capilar. Cuando te cortas el pelo y no te gusta.. haces de todo por que vuelva a crecer rápido. Pero Murphy dice que da igual cuantas vitaminas tomes, nunca volverá a su longitud inicial. Si te depilas programando ese viaje a la playa .. parece que las vitaminas que tomaste después de la cita en la peluquería.. hacen su efecto de repente y vuelves a tener una selva tropical a los tres días!  Y cuando tienes que depilarte a la cera, tu vello corporal no crece más de 0,03 mm… Parece que sabe lo que le espera, y tiene miedo de salir!!
Dicen que el crecimiento del pelo depende de las fases lunares. También he leído que depende de tu ciclo (por una teoría sobre las hormonas), de la alimentación, de factores genéticos, de la época del año y de las horas que duermas. Tras algunas ecuaciones de física cuántica y una dieta muy estudiada, calculé que HOY era el día perfecto para la depilación. Sin embargo, gracias, Murphy, los pelitos son tan cortos que me voy a gastar el dinero para nada… -.-‘
Y es que la depilación es una tortura! Y más para alguien como yo, que tengo el umbral del dolor muy bajo… para ser mujer. En la escala de mujeres, mi umbral del dolor se encontraría en un semisótano… aproximadamente, lo que equivaldría, en la escala de hombres, a un ático.. Por eso cada vez que me depilan las cejas, lloro. No lo puedo evitar. Y pego a la esteticien. Perdón.  No lo puedo evitar… es el más salvaje instinto de defensa animal. Lloro mientras me depila, y lloro al ver el resultado … porque la “becaria” del Instituto de belleza facial me ha dejado las cejas asimétricas, una mezcla entre Dr. Spok (Ibarretxe) y ZP. Merecía que le pegara más fuerte!
La depilación en las piernas, sin embargo, no me duele .. Como contraprestación, tengo que aguantar SIEMPRE los mismos comentarios de la depiladora.
-          Buenas! Vengo a hacerme las piernas (por qué decimos esto? Como si no tuviéramos piernas  y nos las tuvieran que fabricar).
-          Enteras?
-          No, solo medias piernas
Luego, como soy más larga que un día sin pan (expresión antigua del día), irremediablemente la chica dice: “uy, con estas piernas tan largas te vamos a tener que cobrar el doble”. Desternillante. Pero luego, ya en faena dicen (siempre): “qué poquito vello tienes en las piernas…” A lo que a mí me entran ganas de responder: “uy, pues con tan pocos pelitos, me vas a tener que cobrar la mitad!!” ¿Por qué las estéticas no entienden que mientras te están despellejando viva no agradeces cualquier tema de conversación? Éste es uno de los motivos por lo que a veces he pensado que es mejor depilarse en casa. 
Pero la depilación en casa es la cosa más sucia, engorrosa y desesperante que existe. En primer lugar... la cera se calienta en el microondas. El microondas está en la cocina. Y tú.. tú no te puedes depilar en la cocina. Así que has de preparar toda una infraestructura que permita pasearte constantemente de la cocina al baño y viceversa (recordemos, sin pantalones, por lo menos!), teniendo siempre a mano las bandas depilatorias, evitando que ese MAGMA enganchifoso gotee por los lugares más insospechados (cómo ha llegado esa gota de cera depilatoria a la jardinera de la terraza??) y manteniéndolo siempre a la temperatura ideal, que permita quitar todos los pelillos, sin abrasarte la piel.
Ahora tocaría comentar la depilación de las ingles.. pero os prometo que el TERROR que me produce imaginarme lo que se me avecina... hace que tiemble, y el temblor no me deja escribir más…  Diré sólo que, junto con los días en que monstrúo, el día que toca depilarme, odio ser mujer!  Por qué no podemos ser como los tíos (no metrosexuales!!)?



* Un saludo para Roser
** Un saludo para Aymé


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