lunes, 7 de abril de 2014

Síndrome de vestuario compartido



Finalmente, el mes pasado me apunté al gimnasio. Ya tocaba. Porque yo, de joven, hacía mucho ejercicio. Por lo menos, las 2 horas de gimnasia a la semana obligatorias en el cole. Pero al hacerme mayor, ya se sabe, lo vas dejando… vamos, que desde los 12 años que lo máximo a lo que llego es a correr para coger el autobús. Ojo! Que eso, en mi caso, con lo impuntual que soy, se traduce en unos … 15 minutazos a la semana!.



Pero eso ha cambiado. Tras una pequeña inversión inicial de 200 euros en Decathlon en la equipación deportiva, me sentía plenamente motivada para ir regularmente al gimnasio. Me estuve informando de los horarios de apertura. Abren a las 07:00. Podría despertarme a las 6:00, coger el coche, ir al gimnasio, hacer 10 minutos de ejercicio, ducharme, cambiarme, llevar el coche al parking (nota mental: NO IR NUNCA EN COCHE AL TRABAJO, NI EN AGOSTO) coger el metro, el autobús y llegar al trabajo a las 08.10 (siempre tarde).  Demasiado estrés.



Sin embargo, podría llevarme ya la bolsa preparada al trabajo, y, al salir, caminar, coger el metro, el autobús, otro autobús y llegar al gimnasio. El plan perfecto si la bolsa no pesara 15 kg. Y no exagero. Que no lo puedo evitar: que si pantalones de correr, camisetas, sujetador deportivo,  las zapatillas, el bañador, las gafas para nadar, los tapones de las orejas, la toalla para el gimnasio, la toalla para la piscina, la toalla para la ducha, la toalla para el pelo, el neceser… Ropa interior para hacer deporte, ropa interior para después de la ducha… (nota mental: NUNCA SOBRA LA ROPA INTERIOR EN LA BOLSA DEL GIMNASIO). 



 Bueno, parece que la mejor opción será, al salir del trabajo, volver a casa, coger la bolsa, coger el coche e ir al gimnasio. Hacer veinte minutos de ejercicio, ducharme, cambiarme, llevar de nuevo el coche al parking, volver a casa y preparar la cena (nota mental: DEJAR LA CENA – NO ABUNDANTE- YA PREPARADA).



 Podría parecer que el tema de no tener el gimnasio cerquísima de casa, desmotiva. Pero no.  Desmotiva un poco más el hecho de sentirse totalmente fuera de lugar en la sordidez de la palestra. En la sala de máquinas, por ejemplo. Ese “setentón” que ha usado la máquina de femorales (NOTA: no saber qué es la máquina de femorales también te hace sentir fuera de lugar) justo antes que tú, ha dejado el nivel de las pesas en 45 kg. 45 KILOGRAMOS??!! Me estás diciendo que ha podido levantar 45 kg sólo con la fuerza de sus piernas?! Bueno… que no cunda el pánico. Él ha podido porque se ha ejercitado mucho. Es normal que yo empiece por un poco menos. 15? Mmmhhh.. vamos a poner 5? O podríamos empezar por NO PONER PESAS POR AHORA.  Otra ocasión en que podrías no sentirte cómoda, por poner un ejemplo imaginario, sería al intentar seguir la frenética coreografía de una clase de FitDance Elder Girls, que no es otra cosa que “Aeróbic para Jubiladas”.  Por alguna razón, Doña Pepita, que está bailando a tu lado, consigue memorizar todos y cada uno de los pasos de la monitora, pero tú pareces una mezcla entre Lina Morgan y un pato mareao.
 




Pero está demostrado que lo que más desmotiva es el denominado “síndrome de vestuario compartido”.  El síndrome de vestuario compartido se manifiesta aproximadamente tras un mes de acudir, más o menos asiduamente, a hacer ejercicio físico. Has empezado a sobrellevar el dolor de todos los músculos de tu cuerpo (incluso de músculos que tú sabes que NO has ejercitado, pero que por alguna razón también se hacen sentir a coro con el resto). Has intentado dominar el arte de ir perennemente depilada, pero entre los incómodos granitos y el cloro de la piscina, tu piel da pena. En esas circunstancias, mientras te duchas tras la sesión de acquagym, sin querer, ves que la chica que se está duchando delante de ti, tiene medidas de modelo y está morenísima. Que, además, esa mamá que trae a los niños pequeños a las clases de natación, también tiene un cuerpo tonificado, y que Doña Pepita, quién lo iba a decir, tiene unos abdominales tersos y relucientes debajo de la faja con la que hace FitDance Elder Girls!!!! Y sin embargo tú, a pesar de los esfuerzos sobrehumanos, a pesar de haber renunciado a la siesta, y estar casi rozando la desnutrición (el cuerpo necesita más calorías que esa miseria que aconseja la OMS), a pesar de todo ello, sigues blanca, fofa y molida! En ese momento se manifiesta el síndrome de vestuario compartido, y decides que tú, tu piel blanca, llena de granitos y tus lorzas, no vais a pisar el Gimnasio en lo que queda de año!

El deporte perjudica seriamente la salud




No tengo estudios de educación física, ni ningún tipo de conocimiento de medicina. Pero la experiencia me ha demostrado, una vez más, que hacer ejercicio perjudica seriamente la salud.



Este fin de semana, habían quedado mi marido y un amigo para jugar a lo que ellos llaman “un ping-ponazo”. Ellos suelen jugar los domingos en un Club del que son socios, y esta vez me habían invitado a ir con ellos. Como yo, lo que viene siendo el ping-pong pues ni fu-ni-fa, comme si comme ça, pensé: “para jugar al tenis de mentira, pues no … pero si voy también a nadar, guay. Amortizo la entrada…” Así que el sábado, me depilo. No me pruebo el bañador porque, como no es bikini, tampoco puede haber grandes mutaciones no??



El viernes por la noche salimos. Hamburguesa enorme y litros de alcohol. Se hizo tarde. Los machotes se rajaron respecto al tema de madrugar al día siguiente. Y yo recordé que al igual me había depilado para nada! Así que les obligué a mantener la cita con el pingpong.

Me arrepentí a las 9 de la mañana del domingo, cuando sonó el despertador (menos de cinco horas después). Pero ya era demasiado tarde. Mi marido me arrastró fuera de la cama, fuera de la habitación y, una vez en el pasillo, me obligó a ponerme en pie.
 

Después de dos horas de ping-pong (en que ejercité, principalmente, los músculos del cuello siguiendo con atención la pelotita, cuando hacía de árbitro, y los de las piernas corriendo detrás de la bolita, cuando hacía de recogepelotas…), tras haber perdido con humillación las tres o cuatro partidas que me dejaron jugar.. Me fui a la elíptica. 15 minutos. Los tres primeros, con dignidad. Después ya me fui a tumbar al banco que hay en la sala del ping-pong. Tras todo ello, quedaba el momento piscina. Ese momento en que vuelves a ponerte el bañador. La silicona que mantiene el bañador y las tetas en su sitio, se ha dado de sí. Las tetas y la barriga, también. Por ello, se masca la tragedia.



Con la poca dignidad que me quedaba, me puse el gorro-condón y salí a la piscina con las piernas aún temblando. Manolo se empeñó en enseñarme a nadar con arte y gracia. Mission Impossible, ya que estoy afecta por graves problemas de coordinación-sincronización y patosidad aguda. Encima no se le ocurre otra cosa que decirme, a mí y a mis lorzas sin contención, que tengo que ser “como una tabla lisa en el agua”. Gracias, Manolo. Tronchante.



Bueno, la cuestión es que DESPUÉS DE UNA FUCKING HORA ENTERA NADANDO (no vuelvo a ir a la piscina con gente.. no puedo hacer eso de nadar 10 minutos y descansar 30), le digo: “Manolo, te vienes a comer a casa”? Yes. Pues allá que vamos. Como estamos en plan “deportivo”, no pongo objeción (externamente) al tema de ir andando hasta casa.  No pasa nada! Tampoco pasa nada si, por el camino, pillamos atún, pimientos asados, masa para coca, pan, etc para añadirlo al menú. Tras 15-20 minutos andando con el casco en mano, el pan, la bolsa de la compra y la bolsa de deporte al hombro (con lo “imprescindible” para el gym: bañador, gorro, gafas, chanclas, pantalón de deporte, sujetador deportivo, camiseta, otra camiseta, ropa interior, más ropa interior –por si acaso-, la ropa interior usada, una toalla para la piscina, otra toalla para la ducha, otra toalla para el pelo, neceser, libro, secador, difusor, crema del sol, candado, bambas… etc) al llegar a 70 metros del destino… me doy cuenta que me he dejado las llaves en casa.

A la desesperación por tener que VOLVER a arrastrarme de vuelta a casa de Manolo, con la bolsa al hombro, bolsa en brazo y casco en mano, se unía el terror por tener que comer…de lo que hay en su nevera.



Durante el camino de vuelta, mientras aguantaba las burlas sobre mi alzheimer incipiente y sobre mi poca tonificación muscular, tuve dos ideas reveladoras: que Manolo debería avisar a su nueva compañera de piso, para decirle que iba a ir a comer con gente a su casa (para evitar que estuviera en bragas en el momento presentación). La segunda, comprar pizzas. Así, me ahorraba mirar la fecha de caducidad de lo que iba a comer. Pero la compi no contestó al mensaje. Ni estaba en casa. Después nos dimos cuenta que a lo mejor el mensaje de Manolo había dado lugar a algún tipo de confusión: “estás en casa? Es que estoy llegando con una amiga.” La chica le escribió tres horas después: he ido a correr y ahora estoy por el born, paseando…. (la imaginamos haciendo tiempo para no volver a su propia casa!! Pobre!!).



Después de comer…. Siesta para reponer las cuatro horas de sueño? NO. Tuve que seguir con mi “pose deportiva” y no desplomarme (aún)… pues habíamos quedado en casa de Lorenzo y Tania (que no viven precisamente cerca) con Martín, para que me diera las llaves de casa. Allí el ambiente seguía siendo deportivo: el ritmo frenético con el que competían a tenis…con la wii, me dejó molida. El nene de nuestros amigos lloraba, cansado, porque no le dejábamos dormir. Y yo me sentí TAN IDENTIFICADA CON ÉL…



Lorenzo vive tan lejos que, a la hora de regresar, podríamos haber cogido un avión que nos dejara en el Prat. Pero volvimos en metro (40 minutos más de pie, porque “ché, boluda, que onda, dejá los asientos LIBRES para las personas enfermas o mayores”). Por “suerte” no llevaba conmigo la bolsa y el casco, y no tuve que arrastrarlos por Barcelona y periferia. Pero eso significaba que tendría que VOLVER otra vez a casa de Manolo y de allí VOLVER a caminar hasta mi casa. Cuando recogí mis cosas, me di cuenta que hubiera debido sacar de la bolsa las toallas y el bañador mojados. Allí se había  creado un microcosmos con organismos que, por desgracia, no se desplazaban por sí mismos (lo que hubiera facilitado su transporte hasta mi casa), pero que APESTABAN como un zoológico entero!



El problema es que ahora me duelen todos los músculos del cuerpo. Imposible determinar si es por la natación, la elíptica, el pingpong… o por lo que pesaba la bolsa! Pero está visto, que el DEPORTE NO ES PARA MÍ!

martes, 2 de octubre de 2012

Churras y Merinas

En una entrevista en la Cope, Mayor Oreja ha reconocido que “Es un disparate que se televisen los problemas del orden público porque incitan a manifestarse”.

No se puede expresar más con menos. Con esta frase el señor Mayor Oreja hace una declaración de principios en toda regla. Pero analicémosla.

-          Es un disparate que se televisen los problemas de orden público... à Está queriendo decir que es necesario algún tipo de CENSURA previa para mostrar imágenes de “revueltas” callejeras? (hablamos de manifestaciones que, por X motivos han acabado en enfrentamiento entre policías y manifestantes).
Cuando hablamos de “revueltas” callejeras, me vienen en mente imágenes de “la primavera árabe” en Túnez o en Egipto. Ésas sí se podían mostrar? O la población de Bagdad derribando estatuas de Saddam Hussein? Eso no era desorden público?
¿Es que acaso no deberían haberse grabado los tensos momentos vividos durante el 23-F? Porque más desorden público que un golpe de estado… Sin embargo, a pesar de los intentos de los golpistas de hacerse con los medios de comunicación, afortunadamente, todos hemos podido ver esas imágenes.

-          … porque incitan a manifestarse  à Entonces, el problema es que incitan a una conducta NO DESEABLE?  Es que "manifestarse" es reprochable? Creí que estaba amparado por la Constitución. Pero tras las declaraciones de Mayor Oreja me suena más a algo parecido a la kale borroca o a vandalismo callejero. Por esta regla de tres, deberían desaparecer de la parrilla de televisión programas en los que se insulta  y se agrede (cuanto menos, verbalmente) impunemente y sin ningún tipo de límite (El Gato al Agua – Intereconomía, a Marina Geli, Beatriz Monteñez, Carla Antonelli, etc). O se deberían eliminar las imágenes mostradas por el diario ABC de enfrentamientos entre activistas y Fuerzas del Régimen Sirio… O mejor aún, deberían desaparecer de nuestras pantallas todas aquellas películas que  muestren escenas violentas o comportamientos poco deseables? La Naranja Mecánica,  o El niño del pijama de rayas (al ver esta película podrían despertarse, en el telespectador, los más oscuros instintos xenófobos). Pero nada he oído decir al Sr. Mayor Oreja acerca de este tipo de retransmisiones…

-          Se trata de manipulación mediática? à Quizá la cuestión sea que, al emitir estas imágenes, la televisión está ejerciendo algún tipo de manipulación en la opinión pública? Nos mete en la cabeza la idea errónea de que tenemos derecho a reunirnos y manifestar públicamente nuestras opiniones? Es que si vemos por televisión que hay muchos miles de personas (o 1.500, según quien informe) que TAMPOCO están contentas con la forma que tienen los políticos de gestionar el país, vamos entonces a despertar de nuestro letargo y PROTESTAR? Es que acaso TVE actúa como una secta induciéndonos a hacer algo con lo que no estamos de acuerdo? En este caso, las pésimas noticias económicas, sociales y políticas son MANTRAS que se repiten continuamente para influir nuestra voluntad, PERO NO SON REALES?


No es la primera vez que Jaime Mayor Oreja crea polémica con sus afirmaciones. El 14.10.07, en una entrevista en que le preguntaron sobre el franquismo, declaró: “Yo no lo he condenado, yo elogio y alabo la transición democrática. ¿Cómo voy a condenar lo que, sin duda, representaba a un sector muy amplio de españoles?” Sin embargo, en una manifestación contra el aborto (EN UNA MANIFESTACIÓN??? EN UN ACTO DE DESORDEN PÚBLICO???) ,  sostenía que “el aborto es algo propio de los bolcheviques y que, junto con la eutanasia, forma parte de las "viejas recetas de los totalitarismos que han asolado Europa”. Parece poco coherente, condenar un tipo de totalitarismo, y no otro, por su gran adhesión (como si los bolcheviques hubieran sido cuatro gatos..)

Por suerte, y pese a que le inquiete al Sr. Mayor Oreja, me permito recordar que seguimos viviendo (ya veremos por cuánto) en un país democrático, que garantiza la libertad de expresión. La libertad de opinión. La libertad de prensa.

En el ejercicio de su libertad de opinión, el Presidente del Grupo Popular en el Parlamento Europeo puede criticar (SUBJETIVAMENTE) la Televisión Pública de nuestro país por emitir las imágenes de lo que OBJETIVAMENTE estaba ocurriendo en Neptuno la noche del 29 de Septiembre. Pero el hecho que lo haga justo después de la polémica desatada sobre la supuesta manipulación que ejerce TV3 sobre los ciudadanos catalanes, y a tan sólo a unos meses del cuestionado despido de la periodista Ana Pastor de TVE, y tras el reconocimiento de esta misma cadena del “error de trato” que dedicó a la noticia de la manifestación independentista del pasado 11 de septiembre, hace que me surjan algunas dudas respecto a si existe VERDADERA LIBERTAD DE PRENSA.

Obviamente, no existe una verdadera libertad de prensa porque la prensa suele responder a intereses “particulares”. Ahora bien, los medios públicos de comunicación no pueden permitirse sacrificar su objetividad para inducir a una cierta “pasividad” a los ciudadanos!

Sabemos que cuanta mayor cultura, formación y acceso a la información tengamos los individuos, mayor será nuestra capacidad crítica y mejor podremos forjar nuestras propias opiniones. Sabemos también que la crisis ha llevado INEVITABLEMENTE al Gobierno a recortar presupuesto relativo a Cultura y Educación. Pero, en la Era de la información, no podemos permitir que nos manipulen a través de la prensa! No somos borregos descerebrados que seguimos al rebaño en una manifestación por la Independència (porque TV3 nos ha infundido ideas independentistas) . Ni tampoco los que nos quedamos en casa sin manifestarnos en Plaza Neptuno estamos de acuerdo con la labor de nuestros políticos (la mayoría silenciosa de la que hablaba Rajoy).

Es inútil confundir Churras con Merinas (siguiendo la temática rebañega); menospreciar a miles de electores que protestan porque sus políticos no les representan fijando la atención pública en aquéllos pocos que provocaron altercados. Es inútil desoír a cientos de miles de ciudadanos que claman por otro tipo de estado escudándose en que son más los que no se manifestaron.


Es el momento de dejar de mirar para otro lado Y ESCUCHAR LO QUE EL PUEBLO OS ESTÁ PIDIENDO!!

jueves, 27 de septiembre de 2012

Billete de 20, odisea en el bus


Que puteo llevo encima! Y a primera hora de la mañana!!

Como ya estamos en otoño, y ayer pasé frío, hoy me he puesto camisa de manga larga y chaqueta.  Sol radiante. Calorcito. Gracias, Murphy.

Me subo al autobús y, cómo no, se me ha agotado el bonobus. Pues le voy a pagar los 2 EURAZOS que cuesta el viaje, con un billete de 20 (no tengo nada más pequeño). Es en ese preciso instante en que me he acordado que tenía que cortar la etiqueta del monedero. Se ha enganchado con la cremallera, y resulta imposible abrir el portamonedas... Con los dedos como pinzas, he conseguido rescatar el billete...

El putoautobuserodeloscojones ni ha despegado los labios: ha cerrado los ojos, ha puesto una mueca que no sé yo si era de sonrisa complacida o de qué mierda se habría fumado, y ha negado con la cabeza.

NO QUÉ, IMBÉCIL?? NO ERES COMPETENTE? NO sabes hablar? No eres digno de cobrarme el autobús? No has visto mujer más bella que yo en tu vida? NO me tendría que haber abrigado tanto? NO QUÉ?

No tienes cambio, a las 8 de la mañana de un mísero billete de 20 euros??? NO TE ESTOY PAGANDO 30 CÉNTIMOS CON UN BILLETE DE 50.. te estoy dando un billete de 20 (sólo hay 2 de menos valor), PARA UN PRECIO DE DOS EUROS!!!

He pedido cambio a todo el autobús, nadie tenía; he rebuscado en todos los bolsillos alguna moneda, mientras perdía tiempo (por qué justamente hoy me he cambiado de bolso!!??!!), esperando que entrara más gente, y el gilipollas del conductor dejara de mirarme como preguntando: “qué piensas hacer?”

En ese momento, tendría que haberle plantado cara al chófer: “qué pasa? Vas a avisar al revisor de que no he pagado? Dile que traiga cambio, pues”. Si hubiera ido a cualquier colegio de La Mina, habría solucionado la papeleta atracando a todos y cada uno de los pasajeros (“la mierdalautobusero… endevé como ma puesto, váargame dioh! Dame los cincuenta leuros que tevisto!”), pero mi madre me llevó a los Salesianos, que han hecho de mí una bleda, así que me he bajado del bus, con el rabo enter las piernas -.-‘ (eso sí, con la esperanza de encontrar un servicaixa cerca).

Sin embargo, La Caixa, esa gran empresa omnipresente en cualquier punto del mundo dondequiera que vayas… EN GRAN VÍA NO ESTÁ.. Después de 10 minutos andando, he encontrado una sucursal… y… sorpresa! NO TENÍA SERVICAIXA, así que tampoco he podido comprar un ticket de autobús.

Conclusión: ahora pienso poner una reclamación a TMB, pidiendo el despido fulminante del cretino que lleva el autobús nº *** (no diré el número para evitar que lo abordéis en masa para lincharlo, en el fondo soy buena persona). Además, me tendrán que indemnizar por haberme hecho llegar tarde al trabajo, y por el consumo extraordinario que han experimentado las suelas de mis zapatos.

viernes, 11 de mayo de 2012

Pelillos a la mar

Quedan 7 horas y 20 minutos…
No cuento las horas para el reencuentro con mi príncipe*.. ni para partir hacia un maravilloso y exótico destino**… Cuento las horas que faltan para el infierno! Tengo cita con la depiladora.
Un completo. Piernas, ingles, axilas y bigote. Vamos, un infierno!
Esta mañana he constatado que la Ley de Murphy se aplica también al crecimiento capilar. Cuando te cortas el pelo y no te gusta.. haces de todo por que vuelva a crecer rápido. Pero Murphy dice que da igual cuantas vitaminas tomes, nunca volverá a su longitud inicial. Si te depilas programando ese viaje a la playa .. parece que las vitaminas que tomaste después de la cita en la peluquería.. hacen su efecto de repente y vuelves a tener una selva tropical a los tres días!  Y cuando tienes que depilarte a la cera, tu vello corporal no crece más de 0,03 mm… Parece que sabe lo que le espera, y tiene miedo de salir!!
Dicen que el crecimiento del pelo depende de las fases lunares. También he leído que depende de tu ciclo (por una teoría sobre las hormonas), de la alimentación, de factores genéticos, de la época del año y de las horas que duermas. Tras algunas ecuaciones de física cuántica y una dieta muy estudiada, calculé que HOY era el día perfecto para la depilación. Sin embargo, gracias, Murphy, los pelitos son tan cortos que me voy a gastar el dinero para nada… -.-‘
Y es que la depilación es una tortura! Y más para alguien como yo, que tengo el umbral del dolor muy bajo… para ser mujer. En la escala de mujeres, mi umbral del dolor se encontraría en un semisótano… aproximadamente, lo que equivaldría, en la escala de hombres, a un ático.. Por eso cada vez que me depilan las cejas, lloro. No lo puedo evitar. Y pego a la esteticien. Perdón.  No lo puedo evitar… es el más salvaje instinto de defensa animal. Lloro mientras me depila, y lloro al ver el resultado … porque la “becaria” del Instituto de belleza facial me ha dejado las cejas asimétricas, una mezcla entre Dr. Spok (Ibarretxe) y ZP. Merecía que le pegara más fuerte!
La depilación en las piernas, sin embargo, no me duele .. Como contraprestación, tengo que aguantar SIEMPRE los mismos comentarios de la depiladora.
-          Buenas! Vengo a hacerme las piernas (por qué decimos esto? Como si no tuviéramos piernas  y nos las tuvieran que fabricar).
-          Enteras?
-          No, solo medias piernas
Luego, como soy más larga que un día sin pan (expresión antigua del día), irremediablemente la chica dice: “uy, con estas piernas tan largas te vamos a tener que cobrar el doble”. Desternillante. Pero luego, ya en faena dicen (siempre): “qué poquito vello tienes en las piernas…” A lo que a mí me entran ganas de responder: “uy, pues con tan pocos pelitos, me vas a tener que cobrar la mitad!!” ¿Por qué las estéticas no entienden que mientras te están despellejando viva no agradeces cualquier tema de conversación? Éste es uno de los motivos por lo que a veces he pensado que es mejor depilarse en casa. 
Pero la depilación en casa es la cosa más sucia, engorrosa y desesperante que existe. En primer lugar... la cera se calienta en el microondas. El microondas está en la cocina. Y tú.. tú no te puedes depilar en la cocina. Así que has de preparar toda una infraestructura que permita pasearte constantemente de la cocina al baño y viceversa (recordemos, sin pantalones, por lo menos!), teniendo siempre a mano las bandas depilatorias, evitando que ese MAGMA enganchifoso gotee por los lugares más insospechados (cómo ha llegado esa gota de cera depilatoria a la jardinera de la terraza??) y manteniéndolo siempre a la temperatura ideal, que permita quitar todos los pelillos, sin abrasarte la piel.
Ahora tocaría comentar la depilación de las ingles.. pero os prometo que el TERROR que me produce imaginarme lo que se me avecina... hace que tiemble, y el temblor no me deja escribir más…  Diré sólo que, junto con los días en que monstrúo, el día que toca depilarme, odio ser mujer!  Por qué no podemos ser como los tíos (no metrosexuales!!)?



* Un saludo para Roser
** Un saludo para Aymé