jueves, 27 de septiembre de 2012

Billete de 20, odisea en el bus


Que puteo llevo encima! Y a primera hora de la mañana!!

Como ya estamos en otoño, y ayer pasé frío, hoy me he puesto camisa de manga larga y chaqueta.  Sol radiante. Calorcito. Gracias, Murphy.

Me subo al autobús y, cómo no, se me ha agotado el bonobus. Pues le voy a pagar los 2 EURAZOS que cuesta el viaje, con un billete de 20 (no tengo nada más pequeño). Es en ese preciso instante en que me he acordado que tenía que cortar la etiqueta del monedero. Se ha enganchado con la cremallera, y resulta imposible abrir el portamonedas... Con los dedos como pinzas, he conseguido rescatar el billete...

El putoautobuserodeloscojones ni ha despegado los labios: ha cerrado los ojos, ha puesto una mueca que no sé yo si era de sonrisa complacida o de qué mierda se habría fumado, y ha negado con la cabeza.

NO QUÉ, IMBÉCIL?? NO ERES COMPETENTE? NO sabes hablar? No eres digno de cobrarme el autobús? No has visto mujer más bella que yo en tu vida? NO me tendría que haber abrigado tanto? NO QUÉ?

No tienes cambio, a las 8 de la mañana de un mísero billete de 20 euros??? NO TE ESTOY PAGANDO 30 CÉNTIMOS CON UN BILLETE DE 50.. te estoy dando un billete de 20 (sólo hay 2 de menos valor), PARA UN PRECIO DE DOS EUROS!!!

He pedido cambio a todo el autobús, nadie tenía; he rebuscado en todos los bolsillos alguna moneda, mientras perdía tiempo (por qué justamente hoy me he cambiado de bolso!!??!!), esperando que entrara más gente, y el gilipollas del conductor dejara de mirarme como preguntando: “qué piensas hacer?”

En ese momento, tendría que haberle plantado cara al chófer: “qué pasa? Vas a avisar al revisor de que no he pagado? Dile que traiga cambio, pues”. Si hubiera ido a cualquier colegio de La Mina, habría solucionado la papeleta atracando a todos y cada uno de los pasajeros (“la mierdalautobusero… endevé como ma puesto, váargame dioh! Dame los cincuenta leuros que tevisto!”), pero mi madre me llevó a los Salesianos, que han hecho de mí una bleda, así que me he bajado del bus, con el rabo enter las piernas -.-‘ (eso sí, con la esperanza de encontrar un servicaixa cerca).

Sin embargo, La Caixa, esa gran empresa omnipresente en cualquier punto del mundo dondequiera que vayas… EN GRAN VÍA NO ESTÁ.. Después de 10 minutos andando, he encontrado una sucursal… y… sorpresa! NO TENÍA SERVICAIXA, así que tampoco he podido comprar un ticket de autobús.

Conclusión: ahora pienso poner una reclamación a TMB, pidiendo el despido fulminante del cretino que lleva el autobús nº *** (no diré el número para evitar que lo abordéis en masa para lincharlo, en el fondo soy buena persona). Además, me tendrán que indemnizar por haberme hecho llegar tarde al trabajo, y por el consumo extraordinario que han experimentado las suelas de mis zapatos.

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