En una entrevista en la Cope, Mayor Oreja ha reconocido que “Es un disparate que se televisen los problemas del orden público porque incitan a manifestarse”.
No se puede expresar más con menos. Con esta frase el señor Mayor Oreja hace una declaración de principios en toda regla. Pero analicémosla.
- Es un disparate que se televisen los problemas de orden público... à Está queriendo decir que es necesario algún tipo de CENSURA previa para mostrar imágenes de “revueltas” callejeras? (hablamos de manifestaciones que, por X motivos han acabado en enfrentamiento entre policías y manifestantes).
Cuando hablamos de “revueltas” callejeras, me vienen en mente imágenes de “la primavera árabe” en Túnez o en Egipto. Ésas sí se podían mostrar? O la población de Bagdad derribando estatuas de Saddam Hussein? Eso no era desorden público?
¿Es que acaso no deberían haberse grabado los tensos momentos vividos durante el 23-F? Porque más desorden público que un golpe de estado… Sin embargo, a pesar de los intentos de los golpistas de hacerse con los medios de comunicación, afortunadamente, todos hemos podido ver esas imágenes.
- … porque incitan a manifestarse à Entonces, el problema es que incitan a una conducta NO DESEABLE? Es que "manifestarse" es reprochable? Creí que estaba amparado por la Constitución. Pero tras las declaraciones de Mayor Oreja me suena más a algo parecido a la kale borroca o a vandalismo callejero. Por esta regla de tres, deberían desaparecer de la parrilla de televisión programas en los que se insulta y se agrede (cuanto menos, verbalmente) impunemente y sin ningún tipo de límite (El Gato al Agua – Intereconomía, a Marina Geli, Beatriz Monteñez, Carla Antonelli, etc). O se deberían eliminar las imágenes mostradas por el diario ABC de enfrentamientos entre activistas y Fuerzas del Régimen Sirio… O mejor aún, deberían desaparecer de nuestras pantallas todas aquellas películas que muestren escenas violentas o comportamientos poco deseables? La Naranja Mecánica, o El niño del pijama de rayas (al ver esta película podrían despertarse, en el telespectador, los más oscuros instintos xenófobos). Pero nada he oído decir al Sr. Mayor Oreja acerca de este tipo de retransmisiones…
- Se trata de manipulación mediática? à Quizá la cuestión sea que, al emitir estas imágenes, la televisión está ejerciendo algún tipo de manipulación en la opinión pública? Nos mete en la cabeza la idea errónea de que tenemos derecho a reunirnos y manifestar públicamente nuestras opiniones? Es que si vemos por televisión que hay muchos miles de personas (o 1.500, según quien informe) que TAMPOCO están contentas con la forma que tienen los políticos de gestionar el país, vamos entonces a despertar de nuestro letargo y PROTESTAR? Es que acaso TVE actúa como una secta induciéndonos a hacer algo con lo que no estamos de acuerdo? En este caso, las pésimas noticias económicas, sociales y políticas son MANTRAS que se repiten continuamente para influir nuestra voluntad, PERO NO SON REALES?
No es la primera vez que Jaime Mayor Oreja crea polémica con sus afirmaciones. El 14.10.07, en una entrevista en que le preguntaron sobre el franquismo, declaró: “Yo no lo he condenado, yo elogio y alabo la transición democrática. ¿Cómo voy a condenar lo que, sin duda, representaba a un sector muy amplio de españoles?” Sin embargo, en una manifestación contra el aborto (EN UNA MANIFESTACIÓN??? EN UN ACTO DE DESORDEN PÚBLICO???) , sostenía que “el aborto es algo propio de los bolcheviques y que, junto con la eutanasia, forma parte de las "viejas recetas de los totalitarismos que han asolado Europa”. Parece poco coherente, condenar un tipo de totalitarismo, y no otro, por su gran adhesión (como si los bolcheviques hubieran sido cuatro gatos..)
Por suerte, y pese a que le inquiete al Sr. Mayor Oreja, me permito recordar que seguimos viviendo (ya veremos por cuánto) en un país democrático, que garantiza la libertad de expresión. La libertad de opinión. La libertad de prensa.
En el ejercicio de su libertad de opinión, el Presidente del Grupo Popular en el Parlamento Europeo puede criticar (SUBJETIVAMENTE) la Televisión Pública de nuestro país por emitir las imágenes de lo que OBJETIVAMENTE estaba ocurriendo en Neptuno la noche del 29 de Septiembre. Pero el hecho que lo haga justo después de la polémica desatada sobre la supuesta manipulación que ejerce TV3 sobre los ciudadanos catalanes, y a tan sólo a unos meses del cuestionado despido de la periodista Ana Pastor de TVE, y tras el reconocimiento de esta misma cadena del “error de trato” que dedicó a la noticia de la manifestación independentista del pasado 11 de septiembre, hace que me surjan algunas dudas respecto a si existe VERDADERA LIBERTAD DE PRENSA.
Obviamente, no existe una verdadera libertad de prensa porque la prensa suele responder a intereses “particulares”. Ahora bien, los medios públicos de comunicación no pueden permitirse sacrificar su objetividad para inducir a una cierta “pasividad” a los ciudadanos!
Sabemos que cuanta mayor cultura, formación y acceso a la información tengamos los individuos, mayor será nuestra capacidad crítica y mejor podremos forjar nuestras propias opiniones. Sabemos también que la crisis ha llevado INEVITABLEMENTE al Gobierno a recortar presupuesto relativo a Cultura y Educación. Pero, en la Era de la información, no podemos permitir que nos manipulen a través de la prensa! No somos borregos descerebrados que seguimos al rebaño en una manifestación por la Independència (porque TV3 nos ha infundido ideas independentistas) . Ni tampoco los que nos quedamos en casa sin manifestarnos en Plaza Neptuno estamos de acuerdo con la labor de nuestros políticos (la mayoría silenciosa de la que hablaba Rajoy).
Es inútil confundir Churras con Merinas (siguiendo la temática rebañega); menospreciar a miles de electores que protestan porque sus políticos no les representan fijando la atención pública en aquéllos pocos que provocaron altercados. Es inútil desoír a cientos de miles de ciudadanos que claman por otro tipo de estado escudándose en que son más los que no se manifestaron.

No hay comentarios:
Publicar un comentario